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lunes, 12 de enero de 2015

Como hacer torrijas caseras de Semana Santa

La receta para preparar torrijas es una de las más comunes en todos los hogares de España. Son uno de los Dulces típicos de Semana Santa, cosa que me parece muy mal, porque están tan ricas y son tan fáciles de hacer que deberían comerse todo el año. Además es una muy buena  forma de reciclar pan duro. Para mi esta es la mejor receta de torrijas. Porque es la que hace mi madre y la hacía mi abuela. 





INGREDIENTES PARA PREPARAR TORRIJAS
  • PAN
  • LECHE
  • AZÚCAR
  • CANELA EN RAMA
  • CANELA EN POLVO
  • LIMÓN
  • HUEVO
  • ACEITE PARA FREÍR NUEVO

El pan para hacer torrijas cuanto más denso sea mejor. Es decir que tenga mucha miga y sea compacta. Esto lo podemos encontrar en el típico pan de pueblo. En cualquier caso puedes hacerlas con cualquier barra de pan que tenga un día, dos o tres de vida.
El aceite puede ser de girasol o de oliva. Sea cual sea que sea nuevo para que las torrijas no cojan otros sabores y alguien diga "esta torrija sabe a chipirones".



A COCINAR!!!

1. Cortar el pan en rodajas de entre dos y tres centímetros de grosor. En un cazó poner leche una ramita de canela, piel de limón y dos o tres cucharadas azúcar blanca normal. No pongo cantidades porque va en función de la cantidad de pan que tengas. Solo piensa que tienes que mojar todo el pan en esa leche y haces tus cálculos. La dejamos a fuego medio sin que llegue a hervir y retiramos del fuego.

2. Preparamos un plato hondo con azúcar blanca y una cucharadita de canela en polvo. Lo vamos para una vez fritas las torrijas rebozarlas en azúcar y canela. Un consejo pon primero papel absorbente en el plato y sobre el el azúcar y la canela, para evitar el exceso de aceite. También prepara otro plato más con papel absorbente. Será donde pondremos las torrijas nada más sacarlas de la freidora.

3. En un tazón o plato hondo batimos un huevo. En otro recipiente hondo ponemos nuestra leche. Metemos las rebanadas de pan en la leche y las dejamos empaparse bien durante 5 a 10 minutos. Mientras en una sartén que sea honda o una freidora pones el aceite a calentar a fuego alto. Mucho cuidado con el aceite, siempre vigilándolo. 

4. Una vez caliente el aceite lo bajamos a fuego medio alto. Sacamos las rebanadas de pan y las vamos pasando por huevo. Dependiendo del tamaño de tu sartén reboza en huevo solo las que puedas freír de una vez. No pongas muchas de golpe porque bajará la temperatura del aceite. Cada tanda de torrijas tienen que estar un minuto por cada lado vigilando que no se quemen, no queremos pan frito ¿Verdad?

5. Cuando sacamos las torrijas del aceite el primer sitio donde las dejamos es en el plato con papel de cocina, les damos la vuelta para que no queden muy aceitosas. Luego las pasamos por el rebozado de azúcar y canela. Por último las dejamos en la bandeja o plato que tengas para guardarlas. 

Lo ideal es comer las torrijas el mismo día que se hacen en cuanto están frías ya puedes probarlas. 

Es muy importante organizarse y tener todo bien preparado. Ahorraras tiempo y lo verás todo más fácil. Con esto me refiero a que mientras se fríen unas, pones la siguiente ronda en el huevo. Cuando pasas al papel de cocina unas, pones las otras al aceite... Organización. 


VARIANTES

Como ya os he dicho para mi esta es la receta original para preparar torrijas, "mi receta original para preparar torrijas", pero no es la única, ni la verdadera receta, ni la definitiva. Existen muchas formas de hacer torrijas en casa. Respecto al acabado final a mi me gustan con azúcar y canela porque así las hace mi madre pero hay quien le pone siropes, almíbar, miel e incluso licores como moscatel o jerez... Así que adapta tus torrijas a tus gustos, inventa, diviértete y si es posible hazlas en compañía.


HISTORIA Y ORIGEN

Tradicionalmente las torrijas son típicas de la Semana Santa española y cuaresma. Durante la cuaresma estaba prohibido comer carne y las torrijas eran una forma bastante eficiente de llenar los estómagos de los que menos tenían para llevarse a la boca. 


En España la torrija o torreja aparece ya documentada en el siglo XV, citada por Juan del Encina: «miel y muchos huevos para hacer torrejas», al parecer como plato indicado para la recuperación de parturientas. Las primeras recetas se remontan al Libro de Cozina de Domingo Hernández de Maceras (1607) y Arte de cozina, pastelería, vizcochería y conservería de Francisco Martínez Motiño (1611). La torrija era a comienzos de siglo XX muy habitual en las tabernas de Madrid y se servía con vasos de vino (chatos).4



Ya en el siglo XIV, el recetario Le viandier de Taillevent presentaba la receta de las «tostadas doradas» (tostées dorées), que se rebañaban en yema de huevo batido antes de pasarlas por la sartén y espolvorearlas con azúcar.3 5



Su asociación a la cuaresma se debe tal vez a la necesidad de aprovechamiento del pan sobrante, que, durante el tiempo en que no se podía comer carne, era por ello menos consumido, aunque las familias elaboraban la misma cantidad.




¿HAY TORRIJAS EN OTROS PAÍSES?

Pues claro que las hay. En Europa y en América son un dulce bastante común aunque claro está en cada lugar las hacen a su manera.

FRANCIA: Se conoce como tostées dorées o pain perdu (pan perdido) porque tradicionalmente se hace con pan duro. Se prepara con similares características, si bien no se fríe en aceite abundante sino que se dora en un sartén con un poco de mantequilla. Puede hacerse en rebanadas individuales o como un pastel al horno.

REINO UNIDO Y USA: Curiosamente allí se las conoce como french toast (tostada francesa).

ALEMANIA Y CENTRO EUROPA: Se conocen como Arme Ritter (en alemán: «caballeros pobres») en Alemania, Pofesen en Austria, Fotzelschnitten en Suiza, bundás kenyér en Hungría y "Wentelteefje" en Países Bajos.

PORTUGAL: Nuestros vecinos las llaman simplemente rebanadas.

HISPANO AMÉRICA: allí el término más usado es el de torreja.


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jueves, 19 de diciembre de 2013

¿Cómo se hacen las galletas de hombre de Jengibre?

Las galletas de jengibre con forma de hombre son todo un clásico de la Navidad en el reino unido y Estados Unidos.  Aquí en España somos más de turrón y mazapán pero nunca hacemos un feo a los dulces que vienen de fuera. Lo cierto es que estas galletas están muy, pero que muy ricas. Tienen un sabor muy especial gracias a la combinación del jengibre, la canela y el clavo. La forma de hombre y la decoración son lo de menos porque si no es Navidad también puedes prepararlas. La receta es muy sencilla y  te la voy a explicar paso a paso tal y como yo las hago. Espero que te guste la famosa galleta Gingerbread Man.






INGREDIENTES



  • MANTEQUILLA SIN SAL 100g
  • HARINA 250g
  • 1 HUEVO 
  • JENGIBRE MOLIDO 1 CUCHARADITA 
  • CLAVO MOLIDO 1 CUCHARADITA
  • NUEZ MOSCADA 1/2 CUCHARADITA
  • CANELA 1/2 CUCHARADITA
  • AZÚCAR MORENO 100g 
  • MELAZA* O MIEL DE CAÑA* 125g 
  • SAL 1/2 CUCHARADITA
  • BICARBONATO 1/2 CUCHARADITA 
  • LEVADURA QUÍMICA (EN POLVO) 1/2 CUCHARADITA

* Si no quieres comprar melaza o miel de caña y tienes miel en casa también puedes usarla. No es exactamente el mismo sabor pero también están muy buenas.



A COCINAR!!!


1. Lo primero a tener en cuenta es que la mantequilla debe estar a temperatura ambiente y la harina tamizada. Para eso la mantequilla debe estar una buen rato fuera del frigo, pero si en tu casa hace frío no va a reblandecerse mucho. Te doy dos consejos para evitar ese problema. Puedes rallar la mantequilla como si de un queso se tratase con un rallador normal. Eso suele ser muy eficaz. La segunda opción es calentarla en el microondas en intervalos de 5 segundos hasta que veas que se queda como una mayonesa de textura. 
En la receta yo uso azúcar moreno, también puedes usar de la normal. Pero la de caña le da un sabor y color especial. 

Mezclamos la mantequilla con el azúcar y batimos manualmente o con batidora hasta que esté totalmente integrada. No deben quedar grumitos. Esos grumos son porque no me has hecho caso y no has preparado bien la mantequilla. 


2. Añadimos a la yema de huevo y batimos hasta integrar todos los ingredientes, guarda la clara en el refrigerador para la glasa decorativa. Tamiza la harina junto con las especias, la sal y las levaduras. Lo reservamos. 

3. Ahora toca poner la melaza, o miel de caña en el bol de la masa. Poco a poco y sin dejar de batir. Tiene que quedar como una mezcla oscura y un poco pegajosa. Cuando este todo bien homogeneizado vamos incorporando la mezcla de harina poco a poco cucharada a cucharada. Si usas batidora amasadora es el momento de cambiar a las varillas amasadoras. Si lo haces manualmente tienes que poner un puñado de harina en mesa y comenzar a trabajar la masa manualmente. Incorpora la harina poco a poco hasta que la masa sin dejar de estar brillante ya no esté tan pegajosa. Verás que olor tan rico tiene la masa "galletuna".

4. Cuando tengas esté en punto adecuado haz una bola envuélvela con film transparente y métela al frigorífico durante al menos una hora. Esto te vale para cualquier galleta de molde que hagas. Conseguimos que la masa quede más compacta, menos pegajosa y más manejable. 



5. Precalentamos el horno a 180ºC función arriba y abajo. Sobre la mesa que vayas a trabajar pon papel de hornear. Ahora os explico mi método para estirar la masa, que no es nada del otro mundo pero a mi me funciona bien. Coge una porción de masa y un trozo de papel de hornear, pliégalo por la mitad. En la zona donde has hecho el pliego pon la bolita de masa y comienza a amasarla con el rodillo. De esta forma evitamos que se pegue al rodillo, que se pegue a la encimera y que la masa pierda el frío de golpe. Tienes que estirarla hasta dejarla finita, del tamaño del grosor de una llave. Es decir unos 5 milímetros. Si las haces más gordas se hincharán mucho y quedarán crudas por dentro, además no serán crujientes. 
Separa la lámina superior de papel de hornear y usa tu molde. Deja una separación prudencial entre galleta y galleta porque crecen un poco. Yo en este punto tengo que dar otro consejo. Si intentas separar la galleta con su forma del papel para ponerla en la bandeja del horno puede romperse. Yo lo que hago es recortar ese trozo de papel en el que está la galleta y ponerlo en la bandeja. Si usas los ingredientes en la proporción que yo te he puesto te saldrán mínimo dos bandejas de galletas de hombres de jengibre. 



6. Mételas al horno y déjalas en la parte central entre 10 y 15 minutos. Deben quedar doradas tirando a morenas. Las sacamos del horno y las dejamos 5 minutos sobre la bandeja, después las pasamos a una rejilla para que se enfríen y ya están listas. 
Yo, como podéis ver en las fotos conté con la colaboración de mi pinche habitual, mi hija Natalia. Es una receta divertida para los niños, te aconsejo que la hagas en familia. 



DECORACIÓN

Yo como podéis ver, no he tenido tiempo de decorarlas fueron devoradas directamente. El sabor es muy rico, la melaza y el clavo le dan un toque muy especial. Lo cierto es que de jengibre no tienen mucho. Deberían llamarlas galletas de clavo que es a lo que más huelen. 
Para decorarlas puedes usar glasa y anises. Tendrás que usar una manga pastelera con la boquilla más fina. También venden unos tubitos especiales para pintar y glasear galletas. Los encontrarás en cualquier gran supermercado. Pero si prefieres hacer tú la glasa aquí tienes la receta

GLASA DECORATIVA (Glaseado real, glasa real o royal icing)
  • AZÚCAR EN POLVO
  • CLARA DE HUEVO
  • LIMÓN
En un recipiente batimos una clara de huevo con unas gotitas de limón hasta el punto de nieve. Después añadimos azúcar en polvo y vamos removiendo poco a poco con una espátula. Debe quedar una pasta espesa y sin aire. La ponemos en una manga pastelera y decoramos. Si quieres darle color puedes usar los colorantes alimenticios de gel o en pasta, que son los mejores. No uses líquidos o te disolverán la glasa. 
Una vez apliques este glaseado hay que dejarle una media hora para que solidifique. 

VARIANTES

Hay recetas sin clavo, otras en las que se usa azúcar glaseada para todo. También puedes encontrar recetas que no llevan miel de caña, sino miel normal. 

¿QUÉ BEBEMOS?

Un vaso de leche, todo un clásico. 

ORIGEN E HISTORIA

Por lo visto la costumbre de elaborar galletas y pan de jengibre se remonta al siglo XVI en Inglaterra. Pero la forma de hombrecillo la popularizó la Reina Isabel I de Inglaterra. Usaba unas galletas que tenían una forma parecida a su persona para obsequiar a las visitas. Imagino que sería algo así...

- REINA - Hola buenas tardes
- Invitado - Hola para mi aún son buenos días, es que vengo de Alicante y tengo "jet lag"
- REINA - Ohhh Alicante? Benidorm fiesta fiesta
- Invitado - Si señora pero en Alicante hay más cosas que la fiesta y que Benido....
- REINA - Ahh Yes yes, paella!
- Invitado - Se está usted cubriendo de gloria señora reina.
- REINA - Oh my good, tu no enfades. Toma galleta! Soy mi!
- Invitado - Ché tú ¿Esta es usted? ¿Con forma de galleta? Mire le voy a decir una cosa sin ofender y desde el cariño. Con el tema de la "armada invencible" perdisteis más vosotros que nosotros.
- REINA - EAT! EAT! 
- Invitado - ÑAM! Pues doña reina, está muy rica. 
- REINA - Yes, yes. Friends? Amigos?
- Invitado - ¿Nos devuelves Gibraltar?
- REINA - Nouuuu!
- Invitado - Pues me pone cuarto y mitad de galletas para llevar y dígame cuanto le debo que no quiero tener deudas con usted. 

Obviamente esta es una dramatización de lo que pudo ser una visita de un alicantino a la Reina de Inglaterra. Los personajes que aparecen en la historia son totalmente ficticios y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 

Como curiosidades podemos recordar al famoso hombre de jengibre de la película de animación Srhek. Esa galleta es la protagonista de un cuento popular llamado "El hombre de Jengibre" escrito en 1875. El libro cuenta como un hombre de galleta de jengibre escapa del horno nada más salir y sale corriendo. Evitando a la abuela, al abuelo y a muchos otros animales de los que se va burlando en su huida. Finalmente se lo come un zorro. Yo no sé que tenían los que hacían cuentos en la cabeza en aquella época, pero no me extraña que los niños terminaran traumatizados.

Espero que os animéis a preparar galletas de hombre de jengibre, que no se os escapen del horno y que paséis una buena semana. 


Un abrazo muy grande de parte de éste que escribe y cocina. 



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miércoles, 11 de septiembre de 2013

COMO SE HACEN LOS PESTIÑOS, DULCE ANDALUZ

Los pestiños son uno de los dulces más tradicionales y ricos he comido nunca. Su sabor y forma son inconfundibles y pese a su nombre (un tanto galleguiño), son oriundos de Andalucía (también se elaboran en otras regiones como las Castillas). Yo aún no he tenido el gusto de poder prepararlos, los tengo en mi lista de pendientes, pero me han pasado una receta muy buena. Hace poquito pude probar unos que me trajo mi hermano y aunque no estaban recién hechos eran para empezar y no parar de comer. Son tan fáciles de hacer que seguro que antes de que termine el mes tendré una bandeja preparada.
Aunque suelen elaborarse para fechas señaladas como Navidad o Semana Santa, los puedes  encontrar todo el año en las pastelerías de Málaga entre otras localidades.



Vídeo receta paso a paso

INGREDIENTES 
  • HARINA DE TRIGO 1 Kg
  • 2 LIMONES
  • AJONJOLÍ (SEMILLA DE SÉSAMO)
  • MATALAHÚGA (ANÍS VERDE)
  • BICARBONATO
  • VINO BLANCO 1 VASO
  • ACEITE DE GIRASOL 1/2 L
  • ACEITE DE OLIVA SUAVE 1/2 L
  • AZÚCAR 
  • CANELA EN POLVO Y EN RAMA
Con estos ingredientes salen muuuuuchos pestiños. Si es la primera vez te aconsejo que los reduzcas a la mitad.

A COCINAR!!

1. Ponemos a calentar el aceite de oliva en una cazuela o cazo hondo. Pelamos los limones y nos quedamos con las pieles (no es ralladura de limón, es toda la piel). Cuando el aceite esté calentándose ponemos una cáscara, no hace falta que esté muy fuerte, no debe chisporrotear como si fueran croquetas. También añadimos una rama de canela. Consejo: para que la canela en rama te dure todo el año una vez abierta guárdala en un tarro de cristal. Añadimos dos cucharas de postre de matalahúga (anís en grano). Vamos a dejarlo así unos 5 minutos más o menos con cuidado de que no se queme la cáscara de limón.

2. Mientras, ponemos la harina tamizada en un bol grande. La mezclamos con el ajonjolí (unas cuatro cucharas rasas) y una cuchara de bicarbonato. Removemos y en el centro hacemos un agujero, es el "momento volcán". En ese agujero vamos a poner el vaso de vino blanco. Retiramos el aceite del fuego y le quitamos la cáscara del limón. Lo vertemos en el bol. Seguramente te hará un efecto como de burbujeo, el aceite debe estar recién sacado del fuego, no te asustes. Saldrá humo y se formará una espuma durante unos segundos. Hay que remover todo con una cuchara o espátula. Lo más rápido es usar las manos, pero con cuidado de no quemarte. La verdad es que no se pega nada y se puede amasar con facilidad.
Tened en cuenta que si la masa queda muy arinosa y no se compacta tendréis que añadir más aceite y vino hasta que tenga la consistencia que queremos.
No tienen que quedar grumos. La masa final será de color oscuro y muy manejable. La dejamos en el bol, le hacemos una cruz en el centro con un cuchillo y la dejamos reposar tapada con un trapo durante 20 minutos. Esto se hace para que suba un poco más. 

3. Pasado ese tiempo ya están listos para darles forma. Yo creo que de todo el proceso este es el más complicado porque se necesita un poco de arte o práctica. Pero como te sale masa para hacer muchos seguro que al final le coges el truco. Se trata de coger un trocito de masa, estirarla en forma de rectángulo o óvalo. De grosor como medio dedo (uno o dos centímetros), la cruzamos a lo largo como si cerrásemos una chaqueta con un botón presionando un poco para que se pegue un poquito más arriba que del centro. Así nos queda un extremo semicerrado y el otro abierto. No te van a quedar todos iguales no sufras. El tamaño es al gusto, hay quien los hace más grandes o más pequeños. 

4. Los vamos a freír en el aceite de girasol. Lo ponemos a calentar y también le añadimos la cascará del limón que nos quedaba y otra rama de canela. Lo dejamos unos minutos (debe estar a fuego medio alto), retiramos la canela, el limón y empezamos a freír. Ahora sí es una fritura normal, es decir debe burbujear bien. Para asegurarte que el aceite está en su punto échale un trocito de masa y cuando veas que comienza a freírse ya lo tienes listo. Mientras se fríen hay que darles la vuelta para que se doren por los dos lados. Los vamos secando y dejando en un plato con papel de cocina para que escurran el excedente de aceite. Puede pasar que al poner el pestiño en el aceite se te deshaga. Eso es porque no tiene suficiente harina. Añade más harina a la masa y no te pasará. Yo me volví loco la primera vez por ese fallo.

5. Ya solo queda ponerles el azúcar con canela. También hay quien los hace de miel. El azúcar y la canela en polvo se mezclan en un plato hondo, se coge el pestiño y se emborriza (reboza) en la mezcla. La proporción es un poco al gusto. Tienen que quedar bien cubiertos. Luego los ponemos en vertical sobre el plato para que con un par de golpecitos suelten el exceso de mezcla. Si fuera con miel solo tendríamos que ponerles un poco de miel por encima como si de sirope se tratara. 

PRESENTACIÓN 

Pues podemos poner un par de bandejas o platos, uno con miel y otro con azúcar y canela. Poco más hace falta para que los pestiños estén apetitosos. El aroma que desprenden es su mejor presentación.

¿QUÉ BEBEMOS?

Lo dulce siempre combina muy bien con lo amargo. El café sería lo más aconsejable. Pero si quieres tomar un vino dulce, anís o un licor de hiervas tampoco estaría mal En mi caso... café con leche, como siempre. 


ORIGEN

Es evidente que por los ingredientes podemos hablar de un dulce árabe. Con los años y tras la salida de los musulmanes nos quedaron sus tradiciones y sus dulces. La receta se refugió en muchos conventos donde hoy en día aun se prepara unos pestiños muy ricos. La tradición ha pasado de abuelos a nietos y hoy en día no podemos decir que sea un plato en peligro de extinción, sigue muy vivo y muy presente, por muchos años espero.

Ya tenemos nuestros pestiños preparados para comer. Veis que fácil y rápido? Si vais a prepararlos mandadme una foto y la pondré en una nueva sección en la que estoy trabajando.

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sábado, 27 de julio de 2013

FRIXUELOS DE LIEBANA, FRISUELOS

Hoy nos escapamos hasta uno de los rincones más bonitos del planeta. No exagero, estoy muy seguro de lo que digo. Muchos hemos andado por esas tierras y aunque la visita sea breve la añoranza es enorme. No soy cántabro ni, ni siquiera norteño... soy alicantino. Lo digo para que nadie piense que estoy condicionado por ser lugareño.
Dicho esto... vamos a por los Frixuelos de Liébana ó Frisuelos de Liébana.
Es un dulce muy fácil y rápido de preparar que seguro que te gustará.



  
OTROS NOMBRES:

Frixuelos, Fayuelos, Fayueles, Frisuelos, Filloas, Freixós... en ningún caso tortitas.

INGREDIENTES

  • LECHE ENTERA 600 ml (3 vasos)
  • HARINA DE TRIGO 250 g
  • 2 HUEVOS MEDIANOS
  • ACEITE DE OLIVA O MANTEQUILLA
  • AZÚCAR
  • MIEL
  • CANELA (opcional)
  • UNA PIZCA DE SAL
A COCINAR!!

Vamos a empezar diciendo que... NO SON TORTITAS AMERICANAS! Los cántabros ya comían frixuelos cuando en Estados Unidos se paseaban los dinosaurios. 

1. Tamizamos la harina y la reservamos. Batimos los huevos junto con la leche y una pizca de sal hasta que estén bien mezclados, ponemos dos o tres cucharadas de azúcar. Vamos añadiendo progresivamente la harina mientras seguimos batiendo (a mano o a maquina). Es importante tamizar la harina para que todo quede bien homogéneo, sin los malditos grumos. Los grumos son unos de mis archienemigos, junto con las migas de pan y otros que ya iréis conociendo.

2. En una sartén, no muy grande, ponemos un poco de aceite o mantequilla y cuando este caliente vertemos con una cuchara un poco de masa. Tenemos que hacer tortillas circulares a ser posible. Se hacen muy rápido así que en mi opinión, mejor de una en una. Las vas dejando en un plato y les pones un poco de azúcar glass por encima, si no tienes glass de la normal también vale.

3. Básicamente ya las tenemos hechas. Ahora ponemos un poco de miel por encima de cada una antes de tomarla, si quieres puedes ponerle canela también. La enrollas y a comerla con las manos. Están muy ricas.


PRESENTACIÓN

Los Frixuelos de Liebana necesitan poca presentación, se suelen tomar para el desayuno. Asi que los ponemos un par en un platito bien presentados con su miel y a comer. 
No soy adivino, pero se lo que estáis pensando... le pongo nata o sirope de chocolate y ya son tortitas... pues no lo hagas. También le puedes poner ketchup a un Chuletón de Ávila, pero seguro que te parece una locura. Pues eso, tradición española, repostería de pueblo que debemos conservar y proteger. Es tarea de todos y no es tan difícil ¿Verdad?

¿QUÉ BEBEMOS?

Yo un café con leche. Para desayunar lo que cada uno quiera.

¿VARIANTES?

Bueno, pues haberlas haylas, como dicen de las meigas. Los asturianos, que son los vecinos de la izquierda según sube usted la escalera, no le ponen miel. Es otra opción. Por cierto, si la miel es del Valle de Liebana mejor. También hay quien le pone una pizca de levadura a la masa para que sea más esponjosa. A los asturianos les gusta con compota de manzana.
En Cangas de Narcea se preparan como si fueran churros, en espiral y con aceite en abundancia. En algunos pueblos leoneses también se preparan así.

ORIGEN

Lo cierto es que los vecinos de la izquierda... son los verdaderos creadores de este dulce. En Asturias y más concretamente en Antroxu y Comadres, son muy tradicionales. Es un plato muy antiguo. Esta hermando con las crepes francesas, las filloas gallegas (freixós).

Bueno pues ya tenemos una opción más para los desayunos del domingo. Espero que os animéis a cocinar este rico plato Cansturiano (me lo inventé).  




miércoles, 24 de julio de 2013

NUÉGADOS, DULCE MANCHEGO TRADICIONAL

Desde que le comenté a mis padres que estoy escribiendo este blog no han parado de darme referencias de recetas antiguas. Mi padre me dijo que tenía que buscar la receta de los nuéganos, o nuégados o... muéganos. No se acordaba muy bien del nombre, dice que era algo que el comía cuando era niño en su pueblo, Tobarra. Lo sorprendente es que mi mujer que es de Guadalajara (JALISCO-MÉXICO), dijo "ahhh sí, muéganos en mi país también se comen". Eso terminó de despertar mi curiosidad, tan antiguo que ni mi padre se acuerda y... típico de toda la vida en México?? No me cuadraba mucho, así que me toco hacer un estudio de navegación "profrustrante" (profundo y frustrante) en google.. Al final pude encontrar la receta de mi padre gracias a que me dijo que se hacía con cañamones, y su nombre es NUÉGADOS. Nada que ver con los muéganos mexicanos. No voy a enrollarme más, empiezo con los ingredientes.




INGREDIENTES
  • HARINA DE TRIGO 
  • HUEVOS 7 MEDIANOS
  • VINAGRE 1/2 VASO
  • ACEITE DE OLIVA 6 CUCHARADAS PARA LA MASA
  • ACEITE DE OLIVA PARA FREÍR
  • ANÍS 1 CUCHARADA 
  • AZÚCAR 4 CUCHARADAS, 72 gr
  • 500 gr DE MIEL 
  • CAÑAMONES TOSTADOS 10 CUCHARADAS (herboristerías)
  • 1 LIMÓN 

A COCINAR!!

1. Rallamos el limón y después lo exprimimos el zumo, reservamos. Ahora añadimos en un recipiente hondo los huevos y los vamos batiendo uno a uno. Si lo prefieres hazlo con la batidora peor a velocidad no muy alta. Le añadimos el aceite poco a poco y seguimos batiendo. Cuando esté todo mezclado le añades el azúcar, y por último el anís, la ralladura y el zumo de limón. 
Ahora vamos añadiendo la harina poco a poco, hasta que tome una consistencia de masa de pan o rosquillas. Lo dejamos reposar unos minutos para que los sabores se mezclen bien. 

2. Mientras ponemos aceite a calentar. Estiramos la masa en churritos y luego la cortamos para hacer bolitas un poco más grandes que una canica. Las freímos en el aceite fuerte sin quemarlas y las retiramos. 

3. En un cazo ponemos la miel y la calentamos al fuego. El cazo que sea lo suficientemente grande para que luego puedas poner las bolitas fritas y remover. Cuando la miel esté bien caliente echamos las semillas de cañamón junto con las bolitas y removemos bien. Lo tenemos que mantener en el fuego hasta conseguir una pasta, una melaza espesa pero no sólida. 

4. Ahora necesitamos espacio o bandejas de horno. Porque vamos a extender el pringue resultante para que quede de un grosor de un dedo o menos. Ten en cuenta que cuando la masa empieza a enfriarse es más difícil de manipular. Tienes que tenerlo todo preparado y enharinado para que no se pegue. También puedes poner papel de repostería para cubrir las bandejas. Extendemos la masa y dejamos que se enfríe. 

5. Una vez fría la cortamos como si fuera turrón en pastillas, o más pequeños como adoquines (caramelo típico de Zaragoza), en cuadrados... eso ya es cosa tuya y de tu presentación.

PRESENTACIÓN

Pues ya tenemos nuestros nuégados cortados y listos para tomar. Presentación no necesita mucha la verdad. Hay quien le pone unas obleas finas por debajo, como el turrón o lo envuelve como caramelos para que se mantenga mejor. Hablando de mantener, siempre en un lugar fresco, que no le de el sol o se te pondrán pringosos. 

¿QUÉ BEBEMOS? 

Se pueden tomar a la hora del café o después de comer, con un anís, orujo de hiervas o mistela.

VARIANTES

Bueno, como ya os he contado hay dulces con nombre muy parecido. En esencia todas son tortas de miel y azúcar con harina. Presentados en bolitas formando un volcán, incluso la versión mexicana es en esencia la misma. También hay quien le pone nueces, piñones, almendras y otros frutos secos.

ORIGEN

Bueno vamos a la polémica. Miel... azúcar, harina, especias... no hace falta ser un genio ¿Verdad? Es un dulce árabe que nos legaron los sudafricanos que vivieron en la península durante muchos años. La polémica viene con mis hermanos mexicanos. Ellos dicen que la receta es original de allí. Los ingredientes tienen algunas diferencias que yo atribuyo a que los españoles que fueron a América no contaban con todos los ingredientes, pero pienso que su origen es español. Lo que sí es cierto  es que en España el nuégado fue perdiéndose junto con muchas más recetas tradicionales de pueblo, mientras que en México sigue siendo un dulce de actualidad y con muchas variantes. Es un dulce antiquísimo, sin duda. Puedes imaginar en los pueblos y aldeas, en las fiestas algún vendedor de nuégados. En los pueblos manchegos es típico comerlo entre enero y marzo, será por... ¿"la calor"?. 

CURIOSIDADES

Muéganos, nuégados, ñueganos... muchos nombres para un solo dulce. Parece ser que finalmente trascendió en que en la Edad Media a las golosinas de los niños se les llamaba genéricamente muéganos.

Los cañamones no son otra cosa que las semillas del cáñamo. No, no me miréis con esa cara... sí de la familia del Cannabis pero las semillas que se  venden en las herboristerías no tienen nada de alucinógenas ni sustancias nocivas. Son variedades distintas de la misma planta. Este cáñamo era el que se usaba para hacer sillas, capazos y cosas así... mal pensados. Si te los dan sin tostar, ponlos en el horno para que se queden perfectos.

Ahora solo toca ponerse manos a la obra y prepararlos, ya me contarás que tal te salieron y si puedes mándame fotos.

Hasta pronto!!!

AVISO IMPORTANTE

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