Mostrando entradas con la etiqueta merengue. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta merengue. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de septiembre de 2013

Soplillos de la Alpujarra ¿Cómo se hacen?

Buenos días a todos. Hoy por fin voy a subir la receta de los Soplillos de la Alpujarra. Lo cierto es que es una receta que tenía en los borradores desde hace ya algunos días pero que por unas cosas u otras no la había terminado. Hace cuestión de un mes me decidí a probar a cocinar estos dulces tan característicos. Aunque con el nombre de soplillos podemos encontrar muchos dulces tradicionales por España, los alpujarreños seguramente sean de los más llamativos y ricos. Son de origen morisco y sus ingredientes son la almendra, clara de huevo, miel, azúcar y limón. 
Tengo que reconocer supe de estos soplillos a raíz de elaborar los "archineopopulares" (ahí es ná) macarons franceses. En una de las recetas un bloguero comentaba algo así como... menos macarons y más soplillos que es muy parecido pero en versión española. Busqué imágenes y la receta... y me quedé como un Pokemom cuando pierde... PAM! Lo cierto es que era la 3ª vez que iba a preparar macarons... (la primera fue un desastre y la segunda un notable alto)... pero claro, cambié los planes y miré hacia los Soplillos de la Alpujarra como el que acaba de romper el jarrón más caro de la casa del vecino... tranquilos amigos Soplillos, os voy a compensar. 





INGREDIENTES 
  • 6 HUEVOS
  • AZÚCAR 300 g
  • ALMENDRA 150 g
  • LIMÓN 1
Las almendras tienen que ser crudas y si no encuentras puedes usar las tostadas. Puedes ir precalentando el horno a una temperatura de 100ºC.


A COCINAR!!!

1. Lo primero será tostar las almendras enteras crudas. En un sartén que sea antiadherente sin aceite ni sal y esté bastante caliente se ponen a calentar y vamos moviéndolas para que se vayan tostando. Este mismo proceso también se puede hacer en el horno. Se tarda muy poco, notarás como cambian de color pero ten cuidado que no se tuesten demasiado. 

2. Ahora vamos a separar las claras de las yemas. Las yemas las guardamos muy bien en un recipiente hermético en el frigo. Rallamos el limón y después le sacamos el zumo. Las claras las tenemos que llevar a punto de nieve a mano o con batidora de varillas. Mientras las batimos vamos añadiendo el zumo de limón poco a poco y lo mismo con la ralladura. Hay que tener paciencia en este paso. Las claras estarán listas cuando se formen picos al sacar la batidora y no se caigan. Ahora hay que añadir el azúcar poco a poco. La verdad es que este paso con la maquina se hace más rápido. Hay que ponerla poco a poco para que no bajen las claras. Por si no lo habéis notado estamos haciendo un merengue. 

3. Las almendras que ya hemos tostado y separado de la sartén, las vamos a picar en trozos de tamaños distintos. Para eso te aconsejo que lo hagas con un cuchillo grande sobre la tabla. El tamaño medio que sea como el de un piñón más o menos.  Ahora vamos a añadir la almendra al bol de merengue con mucho cuidado. Con una espátula vamos haciendo movimientos envolventes de abajo a arriba. Todo esto es para que no pierda espumosidad y quede más esponjoso. Ahora que ya tenemos la mezcla vamos a preparar nuestra bandeja del horno con papel sulfurizado (de hornear) y con una cucharita vamos haciendo montañitas. Tienes que dejar una buena separación entre los soplillos, porque luego se hacen más grandes y pueden pegarse. Los metemos al horno, previamente precalentado, a 100ºC durante al menos 2 horas. Pero el verdadero truco para saber cuando están hechos es cuando se desquebrajan y les salen grietas. Eso puede ser más tiempo del que os imagináis, tienes que ir mirando el horno, no desesperéis. Veréis que olor más rico se queda en toda la casa. 

4. Sacamos del horno y los dejamos enfriar. Si quieres puedes echarle un poco de azúcar glaseada por encima. Ya están listos.

PRESENTACIÓN

Para todos aquellos que alguna vez habéis preparado macarons o macarrones franceses seguro que el proceso os ha sido familiar. Son muy parecidos pero en "versión española". Tanto es así que dan ganas de colorearlos y ponerles otras esencias de sabores. Incluso de prestan ha ponerles glaseados o siropes por encima. Sería una buena forma de remasterizar a los Soplillos de la Alpujarra, aunque así tal cual ya son una maravilla para los sentidos. Hay quién ahora los prepara en cápsulas de magdalenas a modo cupcake. 

¿QUÉ BEBEMOS?

Son ideales para el café. ¿Yo? Un café con leche, y con eso puedo estar pegando saltos durante todo el día. 

ORIGEN

El origen de los Soplillos de la Alpujarra se remonta siglos atrás. Cuando los musulmanes habitaban la península. Eran expertos en repostería y lo curioso es que usando siempre la misma base de ingredientes eran capaz de combinarlos para hacer cientos de dulces diferentes. Antiguamente no se usaba azúcar, se hacían con miel. El azúcar llegó después desde América. Con el paso del tiempo la receta se refugió en los monasterios donde las monjitas elaboraban todo tipo de dulces para la Semana Santa o Navidad. Actualmente los Soplillos de la Alpujarra son preparados con mucha tradición en localidades como Murtas, Cádiar o Ugíjar pero también los podemos encontrar en Granada, Antequera y muchas otras poblaciones andaluzas. He visto dulces parecidos en otras zonas, pero les llaman suspiros, parece que la esencia es la misma. 

Espero que os haya gustado la receta de los Soplillos de la Alpujarra. Ya veis que son fáciles y rápidos de preparar, y están riquísimos. 

OTRAS RECETAS DE REPOSTERÍA QUE TE PUEDEN INTERESAR DE MI BLOG

martes, 30 de julio de 2013

SEQUILLOS, EL ROLLO ROSCO SEQUITO

Los sequillos son típicos de la zona que yo llamo el "triángulo alimurcete". Seguro que los que sois de la zona me entendéis. Estamos hablando del punto en que Alicante, Albacete y Murcia hacen frontera. Esa zona no entiende de comunidades autónomas. Los pueblos tienen costumbres y tradiciones muy parecidas. Será por eso que siendo yo "alicantino borracho y fino" recuerdo de siempre haber visto los famosos sequillos en las panaderías de mi ciudad. Así que no le voy a poner un pueblo de origen a los sequillos. Digamos que son alimurcetenses... y me quedo "más ancho que pancho".




INGREDIENTES
  • 160 gr DE ACEITE DE GIRASOL
  • 200 gr DE HARINA DE TRIGO
  • 250 ml DE AGUA
  • 8 HUEVOS
  • 400 gr DE AZÚCAR GLASS
  • ESENCIA DE VAINILLA
La elaboración es muy similar a la de los Rollos de Amor de Jumilla. 

1. Mezclamos el agua y el aceite en un cazo grande. Cuando comience a hervir retiramos del fuego y vamos incorporando la harina tamizada poco a poco, sin parar de darle vueltas. Cuando esté todo bien mezclado lo dejamos respirar y enfriar durante un rato.

2. Ahora es el momento de incorporar los huevos. Lo haremos poco a poco, de uno en uno. Con cuidado de no cortar la masa. Para que esto no suceda te aconsejo que al mezclar siempre uses el mismo sentido de giro y no lo cambies. Añade todos los huevos menos dos, que los reservamos para el merengue. Cuando tengas la masa terminada la dejamos enfriar en el frigorífico mientras se prepara el glaseado de merengue.

3. Para el merengue vamos a necesitar la clara de 2 huevos. En un vol mezclamos todos los ingredientes con unas varillas. Tenemos que darle suficiente fuerza al brazo o la batidora como para darle volumen y coja aire, añadimos unas gotas de esencia de vainilla y seguimos batiendo hasta que tenga una consistencia cremosa.

4. Tienes que precalentar el horno a 180 ºC. Cogemos una bandeja y en ella ponemos papel de horno y un poquito de harina. Si no tienes papel de horno puedes engrasar la bandeja, es para que no se peguen.
Para darle forma a los rollos sequitos hay muchas posibilidades, yo os voy a decir dos. La primera una manga pastelera con boquilla grande. Tienes que dejarlos de tamaño donut. La segunda es colocando pegotes de masa con la cuchara y luego darles forma con el dedo mojado en agua. El agujero se hace de ese mismo modo, metiendo el dedo húmedo en el centro y haciendo el hueco.

5. Pues ahora solo queda meterlos al horno a 180 ºC media hora aproximadamente. Vigila que no se pongan demasiado morenos, si lo hacen baja la intensidad del horno. Lo ideal sería usar la función de ventilador. Los sacamos y apagamos el horno. Ponemos el merengue por encima de los rollos con todo el arte que podamos. Para que te quede bonito usa una manga pastelera de boquilla grande redonda, pero con una cuchara y a pegotones también sirve.

6. Volvemos a meter la bandeja en el horno con los sequitos ya casi listos. Solo hay que dejar que el glaseado se ponga duro. Con el calor del horno apagado debería bastar.

Ya tienes tus sequitos terminados.

PRESENTACIÓN

Los sequitos no tienen mucho que presentar, si acaso dejarlos puestos bien bonitos unos sobre otros y poco más.

VARIANTES

Yo le pongo esencia de vainilla al glaseado, pero puedes prescindir de ella. Por lo demás esta es la receta. También puedes ponerle unas gotitas de limón al glaseado opcionalmente.

¿QUÉ BEBEMOS?

Mistela bien fresquita! Los sequitos como su propio nombre indica, no son fáciles de tragar sin más. A la hora del café también es muy típico servirlos. Yo recuerdo de pequeño que mi madre los compraba en bolsas. El glaseado que se despegaba de los sequillos quedaba al fondo de la bolsa y eso era lo primero que yo me comía.

ORIGEN

Como ya te he comentado antes los sequillos en forma de rollos con glaseado de merengue por encima son clásicos de algunos pueblos de La Mancha, de Murcia y del interior de Alicante. Hay más dulces de repostería que se llaman sequillos o sequitos... pero no son el mismo. Dicen que Jumilla es el lugar de procedencia de este dulce, pero los alicantinos lo han tomado como algo muy suyo. Sobre todo en la zona de Novelda, Elda, Castalla, Petrer... son toda una tradición.

Bueno pues quien sea alicantino y no tenga un recuerdo de la infancia con sequillos es un bicho raro. Espero que todos os animéis a hacer esta receta tan fácil, ya que lamentablemente los sequillos han desaparecido de nuestras pastelerías y panaderías. Parece que ahora no existe otra cosa que no sean las cupcakes... no tengo nada en contra de ellas (yo las hago) pero nuestros dulces tradicionales son insustituibles. Tenemos que protegerlos y darles valor. Nadie lo va hacer por nosotros. Demostrad a vuestros hijos lo ricos que estaban los dulces de nuestra infancia. Que no todo son magdalenas tuneadas con figuritas de Peppa Pig.





AVISO IMPORTANTE

AVISO IMPORTANTE